Los procedimientos modernos de diseño tienden
a incrementar la eficiencia estructural a través de reducciones
en el peso o de incrementos en la relación resistencia/peso,
conocida como Resistencia Específica. Los Materiales Compuestos
de Matriz Metálica (MMCs) presentan propiedades físicas
y mecánicas muy interesantes, tales como mayores módulos
específicos, resistencias y estabilidades dimensionales que
las correspondientes matrices sin reforzar. Las propiedades físicas,
mecánicas, tribológicas y químicas que pueden
obtenerse con los MMCs los han convertido en candidatos muy atractivos
para ser empleados en la industria aeroespacial, automotriz y en
otras numerosas aplicaciones. Recientemente, los MMCs reforzados
con partículas han atraído la atención de los
investigadores debido a su bajo costo y sus propiedades isotrópicas
características.
Un amplio grupo de los trabajos de investigación sobre MMCs
se ha dirigido al aluminio y sus aleaciones como materiales constituyentes
de la matriz. La combinación de baja densidad (deseable en
estructuras espaciales, aeronáuticas y automotrices), buena
resistencia a la corrosión y propiedades mecánicas
aceptables, ha hecho de las aleaciones de aluminio y de algunos
materiales compuestos en los que son empleados como matrices, un
grupo muy popular de materiales. Por otra parte, el punto de fusión
del aluminio y sus aleaciones es lo suficientemente alto como para
satisfacer muchos requerimientos de aplicación y al mismo
tiempo lo suficientemente bajo como para que su procesamiento en
la elaboración de materiales compuestos no presente complicaciones
severas. La alta conductividad térmica del aluminio es una
propiedad deseable en algunas aplicaciones como sumideros electrónicos
de calor y estructuras espaciales; sin embargo, este material tiene
la desventaja de su elevado coeficiente de expansión térmica
comparado con otros metales, tales como el cobre o el volframio.
Una forma efectiva de reducir el coeficiente de expansión
térmica del aluminio consiste en añadir algún
agente de refuerzo, a fin de formar un Material Compuesto de Matriz
de Aleación de Aluminio (Al-MMC). De aquí que el agente
de refuerzo ideal para muchas aplicaciones tenga una baja densidad,
bajo coeficiente de expansión térmica y una elevada
conductividad térmica; condiciones que satisfacen algunos
cerámicos.
El primer paso en la secuencia de manufactura de MMCs reforzados
con partículas es la selección adecuada del refuerzo
y de la aleación de la matriz. En la mayoría de los
casos, los principales criterios de selección involucran
cuatro aspectos fundamentales: desempeño, fabricabilidad,
costo y disponibilidad. Mientras que los requerimientos de propiedades
físicas y mecánicas pudieran limitar las alternativas
de selección, la reactividad química de los refuerzos
cerámicos ya sea durante la manufactura o durante el servicio,
frecuentemente determinará la combinación final refuerzo-matriz.
Las aleaciones Al-Mg-Si se emplean extensamente en productos fundidos,
forjados y extruídos; debido a que exhiben combinaciones
de propiedades que las hacen adecuadas para un gran número
de aplicaciones; al poseer una resistencia moderadamente alta después
de haberse sometido a tratamiento térmico (generalmente T6),
una buena resistencia a la corrosión y excelente formabilidad.
Lo anterior las hace más adecuadas que las aleaciones de
las familias 2XXX y 7XXX para muchas aplicaciones, ya que aunque
la resistencia de éstas sea mayor, tienen una menor capacidad
de conformado plástico (lo que implica mayores costos y complejidad
de manufactura) y menor resistencia a la corrosión (lo que
implica mayores costos de mantenimiento).
Los materiales de refuerzo en forma de partículas más
empleados son los carburos y los óxidos. Los nitruros (que
todavía se encuentran poco estudiados) aparecen como materiales
de refuerzo con ventajas importantes sobre los refuerzos tradicionalmente
empleados, debido a la baja reactividad a elevadas temperaturas
con el aluminio, que promueve el mejor desempeño mecánico
de la intercara matriz/refuerzo en aquellas aplicaciones a temperaturas
relativamente altas en donde se presentan fenómenos de superplasticidad
y fractura, fundamentalmente dúctil. Una de las desventajas
en el uso de carburo de silicio como refuerzo a altas temperaturas
la presenta la formación de carburo de aluminio, lo que ocasiona
excesiva fragilidad de la intercara matriz/refuerzo y descenso de
las propiedades mecánicas y resistencia a la corrosión.
Los materiales Al/Al2O3 tienen, en general, menor resistencia y
ductilidad que los materiales reforzados con las mismas fracciones
volumétricas de SiC, ya que la reacción entre la matriz
y el refuerzo puede resultar en la formación de estructuras
que afectan la resistencia de la intercara y al contenido de Mg
en la matriz; por lo que el empleo de nitruros como material de
refuerzo constituye una forma efectiva de evitar las reacciones
indeseables, conservando al mismo tiempo resistencias aceptables.
En un esfuerzo por optimizar la estructura y las propiedades de
los Al-MMCs reforzados con partículas se han desarrollado
varias técnicas alternativas para su manufactura en los últimos
veinte años. Estos procesos pueden clasificarse en cinco
grandes categorías:
a) procesos en estado líquido, b) procesos en estado sólido,
c) procesos en estado semisólido, d) procesos de deposición
y e) producción in situ.
Entre los requisitos que debe satisfacer un proceso para obtención
de Al-MMCs con refuerzos en forma de partículas se pueden
mencionar:
* Incorporar el refuerzo sin rotur
* Consolidar el compuesto con una mínima degradación
del refuerzo.
* Mantener una adecuada distribución de las partículas.
* Alcanzar una alta densidad en el compuesto.
* Permitir tratamientos térmicos posteriores
* Minimizar la variabilidad del producto, garantizando estándares
de calidad.
* Posibilitar la producción en serie.
* Posibilitar procesos de unión (soldadura).
* Mantener costos competitivos.
Estas condiciones son satisfechas en muchas ocasiones por los procesos
pulvimetalúrgicos, lo que los hace adecuados para producir
Al-MMCs. La reacción entre el refuerzo y la matriz puede
conducir a muchas complicaciones durante la manufactura de MMCs
mediante procesos de fase líquida, debido a las altas temperaturas
involucradas; por lo que los procesos en estado sólido son
adecuados para formar componentes en los que se minimizan tales
reacciones, además de reducir el mecanizado; con lo que se
reducen los costos marginales; fijos y variables, relativos al material
(bajo desperdicio, facilidad de manejo, mayor control); procesamiento
(mano de obra, energía, control de calidad); almacenamiento,
etc. En suma, el empleo de este tipo de refuerzos en este trabajo
se fundamenta en las siguientes premisas:
* El uso de nitruros como agentes de refuerzo en aleaciones de aluminio
se encuentra muy poco explorado hasta la fecha.
* En la literatura se indican ventajas comparativas de los Al-MMCs
reforzados con partículas de nitruro (AlN y Si3N4) con respecto
a los materiales reforzados con partículas tradicionales
(SiC, Al2O3).
* La producción por vía pulvimetalúrgica de
MMCs reforzados con nitruros, no requiere preparación superficial
de las partículas cerámicas para evitar reacciones
indeseables en las intercaras matriz/refuerzo.
* Existe disponibilidad de tales refuerzos en el mercado, existiendo
un número elevado de proveedores potenciales.
* Al ser las densidades del AlN y Si3N4 ligeramente superiores a
las de la aleación de aluminio y sus porcentajes en el MMC
relativamente bajos, no se modifica substancialmente la densidad
global del material.
* El costo de las partículas de AlN y Si3N4 es menor que
el de la aleación base, lo que reduce los costos de la materia
prima.